Recibir antes de buscar una respuesta
La Lectio Divina no usa la Escritura como almacén de frases que confirman nuestras ideas. Recibimos el texto en la fe de la Iglesia, atendemos a lo que realmente dice y permitimos que la Palabra nos interrogue. Esta lectura permanece orientada a la liturgia y a la vida.
Cuatro movimientos para quince minutos
- Leer
- Elige un pasaje breve del Evangelio, léelo despacio dos veces y observa qué palabra o imagen retiene tu atención.
- Meditar
- Pregunta qué dice el texto a tu situación sin convertir cada detalle en un mensaje privado.
- Orar
- Responde a Dios con sinceridad mediante acción de gracias, arrepentimiento, petición o intercesión.
- Contemplar y actuar
- Permanece en silencio y elige un pequeño cambio al que la Palabra te invita hoy.
La señal de una lectura viva
Una buena oración no siempre produce una idea nueva. La señal más profunda es un corazón más dispuesto a escuchar, menos defensivo y más concreto en el amor. La Palabra se comprende plenamente cuando empieza a encarnarse en la acción.
Detente cuando todavía quieras leer más. Un pasaje breve escuchado a fondo suele alimentar mejor que varios capítulos leídos con prisa.