4 min de lectura

Lectio Divina: dejar que la Palabra pase de la página a la vida

Leer, meditar, orar y contemplar convierten la lectura bíblica en un encuentro que conduce a la conversión.

Una Biblia abierta en un ambiente sereno preparado para la lectura orante

Recibir antes de buscar una respuesta

La Lectio Divina no usa la Escritura como almacén de frases que confirman nuestras ideas. Recibimos el texto en la fe de la Iglesia, atendemos a lo que realmente dice y permitimos que la Palabra nos interrogue. Esta lectura permanece orientada a la liturgia y a la vida.

Cuatro movimientos para quince minutos

Leer
Elige un pasaje breve del Evangelio, léelo despacio dos veces y observa qué palabra o imagen retiene tu atención.
Meditar
Pregunta qué dice el texto a tu situación sin convertir cada detalle en un mensaje privado.
Orar
Responde a Dios con sinceridad mediante acción de gracias, arrepentimiento, petición o intercesión.
Contemplar y actuar
Permanece en silencio y elige un pequeño cambio al que la Palabra te invita hoy.

La señal de una lectura viva

Una buena oración no siempre produce una idea nueva. La señal más profunda es un corazón más dispuesto a escuchar, menos defensivo y más concreto en el amor. La Palabra se comprende plenamente cuando empieza a encarnarse en la acción.

Detente cuando todavía quieras leer más. Un pasaje breve escuchado a fondo suele alimentar mejor que varios capítulos leídos con prisa.

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