El tiempo reunido alrededor del misterio pascual
Desde la Encarnación hasta la Pascua, Pentecostés y la esperanza del retorno de Cristo, la Iglesia hace más que narrar el pasado. Al celebrar, la comunidad entra en relación viva con la salvación. El domingo es el corazón de este ritmo: la Pascua que vuelve cada semana.
Tres horizontes para vivir el calendario
- Cada semana
- Haz del domingo el eje de la oración, la Misa, el descanso y un gesto de caridad.
- Cada tiempo
- Elige una práctica adecuada: vigilancia en Adviento, conversión en Cuaresma, alegría y testimonio en Pascua.
- Cada fiesta
- Mira a María y a los santos como frutos de la salvación y compañeros, nunca separados de Cristo.
- En cada cambio
- Dedica unos minutos a reconocer lo que Dios ha hecho y lo que llevarás al tiempo siguiente.
Un ritmo que forma la vida y no solo la adorna
Los colores, lecturas y tiempos litúrgicos importan cuando forman la memoria, el deseo y las decisiones. No necesitamos añadir todas las devociones posibles; un signo del tiempo puede conducir a la oración y a una misericordia concreta.
Esta semana abre el calendario católico, lee antes el Evangelio del domingo y elige una práctica pequeña adecuada al tiempo litúrgico actual.