El amor dura hasta el final.
Jesús entregó voluntariamente su vida en amorosa obediencia al Padre y en solidaridad con la humanidad. Su muerte fue un sacrificio de reconciliación, no porque el Padre deseara el sufrimiento, sino por un amor que penetró hasta las consecuencias mismas del pecado para obrar la salvación.
Ha vuelto a la vida.
La resurrección es un acontecimiento real y trascendente. Vivir con Jesús, que fue crucificado, significa ahora experimentar un nuevo estado; la tumba vacía y las apariciones son señales que los discípulos deben reconocer.
La resurrección confirma la identidad y las enseñanzas de Jesús, nos libera del pecado, nos abre las puertas a una nueva vida y garantiza la esperanza de la resurrección física.
Lectura recomendada: Juan 20:1-29. Observe el camino de los discípulos desde la confusión y la búsqueda hasta su profesión de fe.
¿Cómo me ayuda el misterio pascual a ver una pérdida o un fracaso presente con esperanza?
Elige un hábito egoísta para abandonar y un nuevo acto de amor para comenzar esta semana.
Referencias
Progreso del itinerario
Sufrimiento, resurrección y ascensión al cielo.
Inicia sesión para sincronizar