Nacido en una nueva vida
El bautismo nos libera del pecado, convirtiéndonos en nuevas criaturas, hijos de Dios y miembros del cuerpo de Cristo. Es la puerta de entrada a la vida en el Espíritu Santo y a los demás sacramentos.
La señal principal es la inmersión o el derramamiento de agua junto con el bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Una identidad y una misión imborrables.
El bautismo constituye una marca sagrada permanente y no debe repetirse. Quienes han sido bautizados participan de los oficios sacerdotales, proféticos y reales de Cristo, y están llamados a adorar, dar testimonio y servir.
Lectura recomendada: Romanos 6:3-11. San Pablo describe el Bautismo como morir y resucitar con Cristo.
¿Cómo se refleja mi identidad bautizada en la forma en que hablo, elijo y trato a los demás?
Encuentra la fecha de tu bautismo y dedica ese día cada año a dar gracias, renovar tu profesión de fe y orar por tus padrinos.
Referencias
Progreso del itinerario
El Sacramento del Bautismo
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