El don de Cristo
En la Eucaristía, Jesús entrega su Cuerpo y su Sangre en forma de pan y vino. Mediante las palabras de consagración y el poder del Espíritu Santo, la sustancia del pan y del vino se transforma, mientras que sus características sensoriales permanecen.
La Misa es a la vez un sacrificio de acción de gracias, una conmemoración del sacrificio presente de la cruz, y el banquete pascual, una garantía de la gloria futura.
Comunión y comunión
La Sagrada Comunión nos une íntimamente a Cristo, aumenta la gracia, purifica los pecados veniales y fortalece nuestro amor por los pobres. Quienes sean conscientes de haber cometido pecados mortales deben recibir el Sacramento de la Reconciliación antes de comulgar.
Lecturas recomendadas: Juan 6:35-58 y 1 Corintios 11:23-29. Presta atención a la promesa de Jesús y al llamado de San Pablo al autoexamen.
¿A quién se conduce a la reconciliación y la preocupación al compartir el mismo pan?
Después de la comunión, guarden unos minutos de silencio para dar gracias, hagan una petición por otra persona y pidan que se realice una acción específica para poner en práctica lo que se celebró.
Referencias
Progreso del itinerario
El Sacramento de la Eucaristía
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