Dios nos busca primero.
La oración comienza con el deseo de Dios de encontrarse con la humanidad. Incluso cuando no podemos expresarlo, Él ya está presente y nos invita a tener una relación con Él.
La oración es elevar la mente y el corazón a Dios, pedir lo que es bueno y, más profundamente, establecer una relación de alianza entre un hijo y el Padre a través de Cristo en el Espíritu Santo.
El corazón es donde nos encontramos.
En lenguaje bíblico, el corazón es el centro de la toma de decisiones y de la verdad en el interior de una persona. Las oraciones pueden ser numerosas o escasas, pero si el corazón se aleja deliberadamente de Dios, entonces las palabras se vuelven vacías.
¿Me acerco a menudo a Dios como alguien necesitado, como un hijo amado o como alguien que cumple con un deber?
Siéntate en silencio durante dos minutos, respira lentamente y simplemente di: Señor, estoy aquí. Luego, dile con sinceridad a Dios lo que sientes en tu corazón.
Señor, concédeme la humildad para aceptar tu invitación a encontrarme contigo y permanecer en tu amor.
Referencias
Progreso del itinerario
Oración: Don, Pacto y Comunión
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