Lección07/11

Oración, meditación y contemplación.

Practica estas tres formas de expresar la oración, que se complementan entre sí en una vida unificada.

Tiempo estimado: 10 min
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La oración: el cuerpo habla al unísono.

La oración oral utiliza palabras, cantos y gestos para expresar la fe. La oración común de la Iglesia conecta la oración individual con la comunitaria y nos ayuda a orar incluso cuando no encontramos las palabras adecuadas.

Reflexión: Comprender para poder responder

La meditación implica usar el intelecto, la imaginación, las emociones y los deseos para comprender la Palabra de Dios, relacionarla con la vida y llegar a una decisión. Leer extensamente sin permitir que la Palabra impacte la vida no es el objetivo.

Contemplación: Permanecer enamorado

La contemplación es una atención amorosa y silenciosa dirigida hacia Jesús. No es una técnica para vaciar la mente ni para buscar sensaciones especiales, sino un don de comunión recibido a través de la pobreza.

Punto clave

Estas tres formas de expresión no compiten entre sí: las palabras pueden conducir a la contemplación, la contemplación abre paso al silencio y la reflexión profundiza en las palabras y las acciones.

Práctica

Prueba este ejercicio de 10 minutos: lee lentamente un pasaje del Evangelio, elige un versículo, reflexiona sobre lo que dice acerca de tu vida y luego permanece en silencio durante dos minutos ante el Señor.

Referencias

Progreso del itinerario

Oración, meditación y contemplación.

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