El Espíritu Santo ora dentro de nosotros.
El Espíritu Santo da vida y oración a la Iglesia. Nos recuerda a Jesús, une a la comunidad, transforma los corazones y nos ayuda cuando no sabemos cómo orar.
Alabar y adorar, reconociendo a Dios como Señor; orar, presentando necesidades y pidiendo perdón; interceder, llevando a otros ante Dios; dar gracias, reconociendo dones; alabar y amar a Dios por quien Él es.
La oración de la Iglesia va más allá de las necesidades individuales.
En la liturgia, los fieles oran a todo el Cuerpo de Cristo por la Iglesia y el mundo. Esta intercesión nos ayuda a abrir nuestros corazones a los extraños, a los adversarios y a los sufrimientos que no presenciamos directamente.
¿Mi oración se centra demasiado en una forma y descuida otra?
Usa cinco dedos para recordar las cinco direcciones de la oración. Cada día, elige una dirección diferente y escribe una breve oración.
Espíritu Santo, amplía mi oración para que sepa cómo adorarte, darte gracias y presentarte las necesidades del mundo.
Referencias
Progreso del itinerario
El Espíritu Santo, la Iglesia y las cinco formas de oración
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