La vida es sagrada.
Toda vida humana tiene dignidad porque proviene de Dios y está llamada a la comunión con Él. El asesinato deliberado de personas inocentes, el aborto directo y la eutanasia directa atentan contra el derecho fundamental a la vida.
El respeto por la vida también exige cuidar de los enfermos, los discapacitados, los ancianos y los excluidos; reducir el dolor y rechazar tratamientos excesivos que puedan ser apropiados cuando no tengan como objetivo causar la muerte.
Cuídate y construye la paz.
Tenemos una responsabilidad razonable por nuestra salud, evitando las adicciones, las conductas peligrosas y tratando el cuerpo como una herramienta. La ira, el odio, el acoso y la violencia también deben abordarse desde su raíz.
La paz no es solo la ausencia de guerra, sino un orden justo, el respeto a los derechos humanos y la posibilidad de reconciliación. La protección de los inocentes debe ir de la mano con los esfuerzos para prevenir conflictos y limitar la violencia.
¿Mis palabras, el contenido que comparto o mi silencio hieren o aíslan a alguien?
Si presencias un caso de acoso escolar o un riesgo de autolesión, no te lo guardes: quédate con la persona en peligro e infórmalo inmediatamente a un adulto de confianza o a los servicios de emergencia correspondientes.
Referencias
Progreso del itinerario
El quinto mandamiento: respeto por la vida.
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