Lección03/13

Virtud, pecado y gracia

Cultiva buenos hábitos, reconoce el poder destructivo del pecado y coopera con la gracia sanadora.

Tiempo estimado: 10 min
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La virtud hace que la libertad perdure.

La virtud es una inclinación firme que nos ayuda a hacer el bien con mayor facilidad y alegría. Las cuatro virtudes cardinales son la prudencia, la justicia, la fortaleza y el dominio propio; las tres virtudes teologales son la fe, la esperanza y la caridad.

Punto clave

El Espíritu Santo perfecciona la vida mediante siete dones y produce frutos como la caridad, la alegría, la paz, la paciencia, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio propio.

Llama al pecado por su nombre.

El pecado es una ofensa contra Dios, una herida para uno mismo, para los demás y para la comunión. Los pecados mortales implican asuntos graves, son conocidos y se consienten libremente; los pecados veniales debilitan el amor, pero no destruyen por completo la vida de gracia.

La gracia es la ayuda gratuita de Dios, que nos sana, santifica y capacita para cooperar. La nueva ley del Evangelio es la gracia del Espíritu Santo que actúa a través de la caridad.

Reflexión

¿Qué hábitos me ayudan a ser más libre? ¿Qué hábitos me dificultan elegir lo que es bueno?

Práctica

Elige una virtud para cultivar. Establece una pequeña acción, un momento específico y una manera de reflexionar sobre ella al final de cada día durante siete días consecutivos.

Referencias

Progreso del itinerario

Virtud, pecado y gracia

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