Lección08/22

Un amor fecundo

Comprender la apertura a la vida, la paternidad responsable, la regulación natural de la fertilidad, la infertilidad y otras formas de fecundidad familiar.

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La vida es un don, no una posesión

Por su propia naturaleza, el amor conyugal está abierto a la procreación y educación de los hijos. Los padres cooperan responsablemente con Dios, ponderando las circunstancias físicas, psicológicas, económicas y sociales con una conciencia bien formada.

Punto clave

La Iglesia distingue la continencia periódica por motivos justificados de toda acción que prive intencionalmente al acto conyugal de su capacidad procreadora. Los métodos de conocimiento de la fertilidad deben aprenderse con una persona debidamente capacitada; la aplicación no diagnostica ciclos ni la salud reproductiva.

Escritura

Lectura sugerida: Sal 127 y Mc 10,13-16. Los hijos son acogidos como personas y dones, no como proyectos para el éxito de sus padres.

Cuando el camino para tener hijos no es el esperado

La infertilidad causa un dolor real y no es un castigo. La pareja puede buscar un diagnóstico y tratamientos que respeten la dignidad de la procreación, y también discernir la adopción, el cuidado de otras personas y otras formas fecundas de servicio.

Reflexión

¿Podemos hablar serenamente sobre nuestro deseo de tener hijos, el momento, la salud, los temores y la posibilidad de infertilidad? ¿Qué estamos dando por supuesto en vez de hablarlo?

Práctica

Preparad una lista de preguntas para el médico y para una persona formada en métodos naturales. Acordad que las decisiones se basarán en la verdad, la oración y la corresponsabilidad, sin cargar todo el peso sobre uno solo.

Referencias

Progreso del itinerario

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