La boda abre una misión
La familia anuncia el Evangelio cuando construye un hogar donde reinan la verdad, la misericordia, la hospitalidad y la atención a los vulnerables. La misión no exige grandes obras antes de aprender a amar a quienes están más cerca.
Un curso no basta para toda la vida. Los primeros años necesitan acompañamiento en hitos concretos: comunicación, intimidad, finanzas, tareas domésticas, relación con ambas familias, embarazo, fe y señales de crisis.
Lectura sugerida: Mt 5,13-16 y Jos 24,14-15. La familia elige servir al Señor y permite que su vida buena se convierta en luz para los demás.
No esperéis a una crisis para buscar la comunidad
Los esposos deben elegir con antelación una parroquia, un matrimonio acompañante o un grupo de familias jóvenes, y saber dónde buscar asesoramiento profesional. Pedir ayuda pronto es un signo de responsabilidad, no de fracaso.
¿Por qué queremos que se recuerde a nuestra futura familia, más allá del éxito material? ¿Quién será acogido y sostenido gracias a nuestro hogar?
Programad revisiones al cabo de uno, tres, seis y doce meses; en cada una revisad siete ámbitos: oración, comunicación, intimidad, finanzas, tareas domésticas, ambas familias y salud.
Referencias
Progreso del itinerario
La familia vive y anuncia el Evangelio del amor
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