Proteger la vida y la dignidad no traiciona el matrimonio
La violencia física, sexual o psicológica y el control coercitivo son asuntos graves. El Derecho Canónico reconoce que un grave peligro para el cuerpo o el espíritu del cónyuge o de los hijos es causa legítima para separarse; cuando la demora resulta peligrosa, puede ser necesario marcharse de inmediato.
Ante un peligro inmediato, busca un lugar seguro y comunícate con los servicios locales de emergencia. No anuncies de antemano el plan de salida si esto aumenta el riesgo. La atención pastoral, médica, jurídica y psicológica desempeña funciones distintas que pueden necesitar coordinación.
Señales que no deben mantenerse en secreto
Amenazar con suicidarse para retener a la pareja, conducir peligrosamente, estrangular, forzar relaciones sexuales, controlar todo el dinero, aislar de la familia, vigilar dispositivos y usar a los hijos como amenaza requieren una evaluación profesional, no solo una promesa de cambio.
Perdonar no equivale a ignorar la ley, regresar de inmediato, reanudar la relación de pareja o abandonar los límites. La responsabilidad, la seguridad y un cambio comprobado son cuestiones distintas.
¿Alguno de nosotros teme tanto la reacción del otro que modifica su conducta, oculta sus necesidades o pierde el contacto con quienes podrían apoyarlo?
Cada uno guarda por separado tres contactos: una persona de confianza, un responsable pastoral y un servicio profesional o de emergencia del lugar donde vive. Si existe riesgo, prepara un plan personal de seguridad en vez de realizar un ejercicio de pareja.
Referencias
Progreso del itinerario
Seguridad y ayuda en las crisis
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