Una alianza de toda la vida
El matrimonio no es solo un sentimiento privado ni un contrato temporal. Por el consentimiento, un varón y una mujer se entregan y se reciben mutuamente en una comunidad de vida y amor para toda la vida, para el bien de ambos y abiertos a la generación y educación de los hijos.
Entre dos bautizados, un matrimonio válido es al mismo tiempo sacramento. Sus propiedades esenciales son la unidad y la indisolubilidad; la fidelidad expresa un amor único y total.
Lectura sugerida: Gn 2,18-24 y Mt 19,3-6. Jesús remite la pregunta sobre el matrimonio al designio creador y a la llamada a ser «una sola carne».
El bien de los esposos y el de los hijos no compiten
El amor que une a los esposos crea el ámbito donde se acoge la vida; la responsabilidad parental, a su vez, invita al amor a ir más allá del propio interés. El matrimonio de personas mayores o infértiles conserva su valor y puede dar fruto de muchas otras maneras.
¿Qué imagino que el matrimonio me dará principalmente? ¿Qué estoy dispuesto a entregar y de qué estoy dispuesto a responsabilizarme junto con el otro?
Escribid juntos una definición del matrimonio con vuestras propias palabras, que incluya necesariamente: para toda la vida, el bien mutuo, la fidelidad y la apertura a la vida.
Referencias
Progreso del itinerario
El valor y el sentido del matrimonio
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