La fe se transmite con la vida
Los padres son los primeros evangelizadores de sus hijos, ante todo por la manera en que aman, piden perdón, oran y sirven. Enviar a los hijos a la catequesis no sustituye la misión de la familia.
Un ritmo de fe sostenible puede ser muy sencillo: la Misa dominical, dar gracias antes de comer, leer un pasaje del Evangelio, bendecir a los hijos y orar en los acontecimientos alegres y dolorosos.
Lectura sugerida: Dt 6,4-9 y 2 Tm 1,5. La fe se recuerda en el ritmo de la vida cotidiana y se transmite mediante el testimonio entre generaciones.
Acoger las preguntas en vez de temerlas
Los hijos pueden preguntar por el sufrimiento, la ciencia, los escándalos o la religión de sus amigos. Los padres no tienen que saber todas las respuestas; pueden decir «no lo sabemos todavía, busquemos juntos» y conservar un espacio seguro donde la fe madure.
¿Qué práctica religiosa de mi familia me ayuda a encontrarme con Dios y cuál se ha convertido en presión o formalismo y necesita renovarse?
Diseñad una «regla de vida familiar» mínima: la hora de la Misa, un breve ritmo de oración, una comida sin dispositivos y una obra de caridad mensual.
Referencias
Progreso del itinerario
La familia, escuela de fe
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