Morir y resucitar con Cristo
Por medio del agua y de las palabras pronunciadas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, quien recibe el Bautismo es liberado del pecado, nace a una vida nueva, se convierte en hijo adoptivo de Dios y es incorporado a la Iglesia.
El Bautismo perdona el pecado original y todos los pecados personales cometidos, junto con las penas debidas al pecado; sin embargo, permanecen las consecuencias de la fragilidad y el combate espiritual. El sacramento imprime un carácter permanente y por eso no se repite.
Lectura sugerida: Jn 3,1-8; Rm 6,3-11. El agua expresa el nacimiento del Espíritu y la participación en la muerte y la resurrección de Cristo.
La fe debe seguir creciendo
La renuncia al pecado y la profesión de fe no terminan la noche en que se recibe el sacramento. El padrino o la madrina y toda la comunidad tienen la responsabilidad de ayudar al nuevo bautizado a mantener encendida la llama de la fe y a madurar en su vocación.
Si recibo una identidad nueva en Cristo, ¿hay algún nombre, hábito o relación que deba abandonar o sanar?
Conoce los signos del rito: el agua, el óleo, la vestidura blanca y el cirio encendido. Escribe una frase sobre lo que cada signo te invita a vivir después de la iniciación.
Referencias
Progreso del itinerario
El Bautismo: renacer en Cristo
Inicia sesión para sincronizar