Dios llama primero
La oración es una relación de alianza: Dios nos busca y nosotros le respondemos desde el corazón. La Iglesia ora mediante la bendición, la adoración, la petición, la intercesión, la acción de gracias y la alabanza; con la oración vocal, la meditación y la contemplación.
El Padrenuestro es el resumen de todo el Evangelio. Las tres primeras peticiones se refieren al nombre, al Reino y a la voluntad de Dios; las cuatro siguientes le confían nuestras necesidades, el perdón, el combate ante la tentación y la liberación del mal.
Lectura sugerida: Mt 6,5-15; Lc 11,1-13. Jesús enseña a orar con confianza, perdón y perseverancia.
Cuando la oración es árida o distraída
Las distracciones revelan a qué está apegado nuestro corazón; la aridez puede invitarnos a una fidelidad más pura. La oración no controla a Dios ni sustituye la responsabilidad, la atención médica o el trabajo por la justicia.
¿Qué quiero que Dios resuelva en mi lugar? ¿De qué manera puede estar invitándome a cooperar o cambiar?
Durante siete días, dedica diez minutos a estar presente, leer el Evangelio del día, guardar silencio, hablar con sinceridad a Dios y terminar con el Padrenuestro y un pequeño propósito.
Referencias
Progreso del itinerario
Aprender a orar con Jesús
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