Lección20/26

Aprender a orar con Jesús

Construir una vida de oración mediante la Palabra de Dios, la liturgia, el silencio y el Padrenuestro, superando las dificultades habituales.

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Dios llama primero

La oración es una relación de alianza: Dios nos busca y nosotros le respondemos desde el corazón. La Iglesia ora mediante la bendición, la adoración, la petición, la intercesión, la acción de gracias y la alabanza; con la oración vocal, la meditación y la contemplación.

Punto clave

El Padrenuestro es el resumen de todo el Evangelio. Las tres primeras peticiones se refieren al nombre, al Reino y a la voluntad de Dios; las cuatro siguientes le confían nuestras necesidades, el perdón, el combate ante la tentación y la liberación del mal.

Escritura

Lectura sugerida: Mt 6,5-15; Lc 11,1-13. Jesús enseña a orar con confianza, perdón y perseverancia.

Cuando la oración es árida o distraída

Las distracciones revelan a qué está apegado nuestro corazón; la aridez puede invitarnos a una fidelidad más pura. La oración no controla a Dios ni sustituye la responsabilidad, la atención médica o el trabajo por la justicia.

Reflexión

¿Qué quiero que Dios resuelva en mi lugar? ¿De qué manera puede estar invitándome a cooperar o cambiar?

Práctica

Durante siete días, dedica diez minutos a estar presente, leer el Evangelio del día, guardar silencio, hablar con sinceridad a Dios y terminar con el Padrenuestro y un pequeño propósito.

Referencias

Progreso del itinerario

Aprender a orar con Jesús

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