Creados buenos y con un propósito
Dios crea libremente por sabiduría y amor. Cada persona, cuerpo y alma, posee una dignidad que nadie puede arrebatarle, porque ha sido creada a imagen de Dios y llamada a la comunión con él.
El pecado no es algo creado por Dios. Es el rechazo libre de la criatura al amor y al orden bueno de Dios; hiere la relación con Dios, con los demás, con uno mismo y con el mundo.
Lectura sugerida: Gn 1,26-31; 3,1-15; Rm 5,12-21. La última palabra no pertenece al pecado, sino a la gracia de Cristo.
Responsabilidad sin desesperanza
El pecado original describe el estado de la humanidad privada de la santidad original, no una culpa personal de un niño recién nacido. Cada persona conserva libertad y responsabilidad, pero necesita la gracia que sana y sostiene.
¿Tiendo a negar mi responsabilidad, condenarme a mí mismo o culpar a otros? ¿Qué mirada nueva me abre la fe en la misericordia?
Observa una decisión que esté dañando una relación. Anota el bien que realmente deseas, la herida que necesita sanar y el primer paso para rectificar.
Referencias
Progreso del itinerario
Creación, dignidad y herida del pecado
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