Amor hasta el extremo
Jesús entrega libremente su vida en obediencia amorosa al Padre y en solidaridad con los pecadores. La Cruz revela a la vez el poder destructivo del pecado y una misericordia más fuerte que el pecado.
La Resurrección no significa solamente que la enseñanza de Jesús siga viva. Él mismo resucitó con un cuerpo transformado; este acontecimiento confirma su identidad e inaugura la nueva creación.
Lectura sugerida: Lc 23,32–24,12 y Rm 6,3-11. El Bautismo hace participar al discípulo en la muerte y en la vida nueva de Cristo.
Salvados para vivir una vida nueva
La salvación es enteramente un don y no puede comprarse con méritos. Este don no nos hace pasivos: la fe viva acoge la gracia, rompe con el pecado y da fruto en el amor.
¿De qué culpa, hábito, temor o ruptura necesito ser liberado para vivir como una persona salvada?
Señor Jesús crucificado y resucitado, condúceme a través de todo lo que me va quitando la vida, para que viva en la libertad de quien te pertenece.
Referencias
Progreso del itinerario
La Cruz, la Resurrección y la salvación
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