Lección08/26

La Cruz, la Resurrección y la salvación

Entrar en el misterio pascual: Cristo se entrega por nosotros, resucita verdaderamente y abre a la humanidad el camino de la reconciliación con Dios.

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Amor hasta el extremo

Jesús entrega libremente su vida en obediencia amorosa al Padre y en solidaridad con los pecadores. La Cruz revela a la vez el poder destructivo del pecado y una misericordia más fuerte que el pecado.

Punto clave

La Resurrección no significa solamente que la enseñanza de Jesús siga viva. Él mismo resucitó con un cuerpo transformado; este acontecimiento confirma su identidad e inaugura la nueva creación.

Escritura

Lectura sugerida: Lc 23,32–24,12 y Rm 6,3-11. El Bautismo hace participar al discípulo en la muerte y en la vida nueva de Cristo.

Salvados para vivir una vida nueva

La salvación es enteramente un don y no puede comprarse con méritos. Este don no nos hace pasivos: la fe viva acoge la gracia, rompe con el pecado y da fruto en el amor.

Reflexión

¿De qué culpa, hábito, temor o ruptura necesito ser liberado para vivir como una persona salvada?

Oración

Señor Jesús crucificado y resucitado, condúceme a través de todo lo que me va quitando la vida, para que viva en la libertad de quien te pertenece.

Referencias

Progreso del itinerario

La Cruz, la Resurrección y la salvación

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