El cristianismo es ante todo un acontecimiento
El centro de la fe no es una lista de normas, sino Jesucristo. En él, Dios se acerca al ser humano, carga con nuestros pecados y sufrimientos, muere verdaderamente y resucita para abrir el camino de la reconciliación, la libertad y la vida eterna.
El Evangelio puede resumirse así: Dios te ama; el pecado hiere las relaciones; Cristo te salva mediante el misterio pascual; él vive y te invita a creer, convertirte, recibir al Espíritu Santo y caminar en la Iglesia.
Lectura sugerida: Mc 1,14-20 y 1 Co 15,1-5. La llamada a la conversión está unida a la Buena Noticia de Cristo muerto y resucitado.
Una respuesta que compromete el corazón y la vida
La fe comprende creer lo que Dios revela, confiarse personalmente a él y permitirle reorientar nuestras decisiones. Los sentimientos pueden cambiar; la respuesta se alimenta con la Palabra de Dios, la oración, la comunidad y pasos concretos de conversión.
De los cuatro aspectos del corazón del Evangelio, ¿cuál me da más esperanza? ¿Cuál me cuesta más acoger?
Señor Jesús, si de verdad estás vivo y me llamas, concédeme reconocerte, atreverme a creer y seguirte en la verdad.
Referencias
Progreso del itinerario
El corazón del Evangelio: amados y salvados
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