Una fe que echa raíces sin perder el Evangelio
Los católicos vietnamitas tienen el deber de honrar a sus padres, abuelos y antepasados. Pueden expresar gratitud y memoria, cuidar las sepulturas y orar por los difuntos, reservando la adoración únicamente a Dios.
No conviene condenar apresuradamente toda costumbre como superstición, ni conservar toda práctica sin discernimiento. Hay que valorar su significado, destinatario, gestos y las creencias asociadas, de acuerdo con las orientaciones de la Iglesia local.
Lectura sugerida: Mc 7,8-13; Ef 6,1-4; St 2,14-18. La piedad filial y la fe deben convertirse en una responsabilidad concreta de amor.
El discípulo es enviado
Evangelizar no significa presionar a otros para que cambien de religión. Es dar testimonio con la vida, responder con mansedumbre, servir a los pobres, defender la dignidad y hablar de la esperanza cuando se presenta una ocasión adecuada.
¿Qué costumbre familiar deseo conservar, sobre cuál necesito preguntar más y cómo puedo explicar mi decisión de fe sin dejar de honrar a mi familia?
Dibuja un mapa de apoyo que incluya al padrino o madrina, una familia católica, un grupo de servicio y alguien capaz de aclarar cuestiones culturales. Habla con el responsable acerca de una situación concreta relacionada con el altar familiar o los aniversarios de difuntos.
Referencias
Progreso del itinerario
Comunidad, misión y memoria venerada de los antepasados
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