El sacramento abre una puerta; no cierra el curso
La mistagogía ayuda a los recién iniciados a releer su experiencia sacramental, profundizar en la Palabra de Dios y participar en la vida de la comunidad. El tiempo pascual es especialmente propicio, pero el crecimiento dura toda la vida.
La comunidad debe acoger activamente al neófito. Cuando disminuye la emoción inicial, el ritmo dominical, la Reconciliación frecuente, la oración diaria, la formación y un grupo de apoyo ayudan a que la fe eche raíces.
Lectura sugerida: Hch 2,42-47; Col 3,12-17. La vida nueva toma la forma de aprendizaje, fracción del pan, compartir, perdón y acción de gracias.
Un plan para los primeros noventa días
No asumas tantos compromisos que termines agotado. Elige una Misa estable, un ritmo de oración, una persona de contacto, un grupo o servicio adecuado y una fecha de revisión al cabo de tres meses.
¿Qué podría alejarme poco a poco de la comunidad: el horario laboral, la timidez, los desacuerdos familiares, una caída o expectativas poco realistas?
Escribe un plan de noventa días con cinco ritmos concretos y la persona que te acompañará. Si atraviesas una crisis de fe, no desaparezcas: pide activamente una conversación.
Referencias
Progreso del itinerario
Mistagogía: comenzar la vida nueva
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