Fuente y culmen
En la Misa, el único sacrificio de Cristo se hace sacramentalmente presente; el pan y el vino se convierten en su Cuerpo y su Sangre. Cristo está presente verdadera, real y sustancialmente, y se entrega como alimento para la Iglesia.
La Comunión expresa la unión con Cristo y con la Iglesia. El católico consciente de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de comulgar; el catecúmeno no iniciado espera hasta el día en que sea admitido a la mesa eucarística.
Lectura sugerida: Jn 6,35-58; 1 Co 11,23-29; Lc 24,28-35. Cristo hace que lo reconozcamos en la Palabra y en la fracción del pan.
El domingo da forma a toda la semana
El domingo conmemora la Resurrección, reúne a la comunidad y reserva espacio para el culto, el descanso, la familia y la caridad. Participar en la Misa no puede separarse de convertirse en pan partido para los demás.
¿Qué espero de mi primera Comunión? ¿Con quién me invita esa comunión a reconciliarme o compartir?
Aprende la estructura de la Misa: ritos iniciales, liturgia de la Palabra, liturgia eucarística y ritos de conclusión. Después de cada parte, anota una manera de participar activamente.
Referencias
Progreso del itinerario
La Eucaristía y el domingo
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