Lección15/26

La Confirmación: sellados con el Espíritu Santo

Reconocer que la Confirmación perfecciona la gracia bautismal y fortalece para permanecer unidos a Cristo, dar testimonio y servir.

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La promesa se cumple

En la Confirmación, la imposición de manos, la unción con el santo crisma y las palabras del sello manifiestan el don del Espíritu Santo. Quien la recibe queda más estrechamente unido a la Iglesia y fortalecido para dar testimonio de Cristo.

Punto clave

La Confirmación no es una ceremonia de mayoría de edad ni un diploma de catequesis. Imprime un carácter indeleble, ahonda la identidad bautismal y llama a una vida misionera.

Escritura

Lectura sugerida: Hch 8,14-17; Ga 5,22-25. El don del Espíritu debe producir frutos concretos en el carácter y en las relaciones.

Carismas al servicio del bien común

El Espíritu concede dones diversos, no para que nos exaltemos, sino para edificar la comunidad. El discernimiento de los carismas necesita la Palabra de Dios, la enseñanza de la Iglesia, frutos buenos y un acompañamiento prudente.

Reflexión

¿En qué ambiente necesito que el Espíritu me fortalezca para dar testimonio: la familia, el trabajo, las amistades o ante una injusticia?

Oración

Ven, Espíritu Santo; renueva mi mente y haz que los dones que me has concedido se conviertan en servicio al bien común.

Referencias

Progreso del itinerario

La Confirmación: sellados con el Espíritu Santo

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